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En su tránsito de lo lamentable a lo ridículo, los representantes gubernamentales dan otra muestra de su éxito. La “sorprendente” fuga de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias El Chapo, del penal de máxima seguridad del Altiplano, el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, ubicado en Santa Juana Centro, municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, revela la realidad de todo el sistema de seguridad nacional.

fuga del chapo

A su regreso de Europa, el presidente Enrique Peña Nieto declaró, entre otras cosas, que la fuga de Guzmán Loera:

[Ha] sido un hecho que ha indignado, que marca frustración, que ha marcado enojo en amplios sectores de la sociedad, [enojo que como] Presidente de la República y como ciudadano también tengo frente a lo que ha ocurrido. Pero aquí no vamos a resolver este tema sólo mediante enojo y llenándonos de ira. Tenemos que asumir la responsabilidad que esto implica.

La Jornada, 18 de julio, pág. 6.

Si el presidente Peña se declara enojado por la segunda burla que el famoso delincuente hace de una cárcel de supuesta alta tecnología, vale decirle que los ciudadanos estamos profundamente indignados. Y no sólo por la fuga del momento, sino por las recurrentes burlas que su administración hace de nuestro buen juicio. Y cómo no va a haber razón para esa molestia cuando estamos de cara a un gobierno que, simple y sencillamente, no sirve al interés general.

Concentrándonos en la “gesta” escenificada por quien, al parecer, desde el mismo sistema y en lo privado, nombran “Don Joaquín”, repasemos estas perlas:

PRIMERA. La mañana del domingo 12 de julio, la Procuradora General de la República, Arely Gómez González, inspeccionó la boca del túnel por el que Guzmán Loera transitó hacia su libertad. De esa manera, quiso hacer pensar que, desde ya, iniciaba una minuciosa y sesuda indagación. De hecho, al día siguiente, informó que la dependencia a su cargo “inició una investigación preva [sic]” del asunto. Dijo también que “en ésta, como en todas las indigatorias [sic] que lleva a cabo la institución [se realiza una investigación] a fondo y profunda”.

¡Ahhh! ¿Es por eso que se asomaba a la oscuridad del túnel?

Asimismo, anunció una recompensa de 60 millones de pesos (aprox. US$3.8 millones) para quien aporte información útil para recapturar al evadido. Con ese propósito ofreció a “la sudiadanía [sic] un número telefónico”.

Aparte de mostrar bisoñez en el oficio (por si había duda), la procuradora Gómez González dejó ver que la ciudadanía solamente es invocada cuando el gobierno siente que la cloaca de su incompetencia le llega al cuello. Lo cierto es que, a esta hora, la funcionaria sigue en su cargo, disfrutando de un dinero público que no merece... ¿por qué será?

SEGUNDA. Muestra adicional de vergonzosa incapacidad, es la alocución del propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el lunes 13, al aseverar que el vulnerado centro penitenciario cuenta (contaba, diría yo) con los más altos estándares de seguridad, certificados por la Asociación de Correccionales de América. ¡Qué interesante! Pero mientras más relató la impresionante parafernalia del sitio del que Guzmán Loera se fugó, más nos reveló su ineptitud para retenerlo. No conforme, Osorio aseveró, con solemnidad: “No habrá lugar para la impunidad. Todo funcionario [...] que haya participado en estos hechos, será castigado”. ¡Ajá!. Y... ¿respecto a su papel como principal responsable de la seguridad del país? Pues para eso también tuvo respuesta: “Los momentos de crisis no son para renunciar sino para enfrentarlos”. ¡Qué firme secretario!; seguramente, Guzmán Loera estará temblando.

A siete larguísimos días de ocurrido el escape, los dichos de Osorio Chong fortalecen su candidatura; pero no para la presidencia de la República, como él quisiera, sino para ser incluidos en el Compendio Mexicano de las Frases Alegres, edición 2012-2018. Lo cierto es que, hoy, el ineficiente funcionario sigue en su cargo, disfrutando de prebendas e inmerecidos recursos públicos. ¿Será porque su amistad con el presidente puede más que el cabal cumplimiento del encargo?

TERCERA. El pasado martes 14, el Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García, ocupó los reflectores para presentar tres videos del “momento exacto” en que Guzmán Loera escapa del penal, a través de un túnel que se halló en el área de regadera de su celda. Al estilo Monje Loco, en cuanto a la aparición del túnel y la desaparición del capo, NADIE SABE, NADIE SUPO. Lo sabido es que, quien hasta la noche del sábado 11 se hospedaba en la Celda No. 20, del área de Tratamientos Especiales, hoy YA NO ESTÁ.

Por cierto, si usted piensa que por ‘tratamientos especiales’ se hace alusión a sesiones de masajes con aceites aromáticos para El Señor, por parte de bellas señoritas, está en un error. Según el Comisionado, el capo estaba ahí “debido a su perfil criminológico y su alto riesgo social”. ¡Ahhh, bueno...! Lo conocido también es que, quien sí está y sigue disfrutando del erario, es el funcionario Rubido García. ¿Por qué será?

CUARTA. Pero no nos preocupemos, que ya otro Comisionado, éste de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos, afirmó el jueves 16 que la instrucción presidencial es única: recapturar a Guzmán Loera lo más pronto posible. Dijo que en el país se ha establecido un operativo para tal fin. “Que no quepa duda, lo vamos a traer a prisión y ante la justicia mexicana, que no quepa duda”, enfatizó.

Si nos remitimos al papel que la Policía Federal ha jugado en este tipo de situaciones, es decir, en hacer cumplir el Estado de Derecho, ya podemos sentarnos a esperar a que la instrucción presidencial se cumpla. Peor aún si recordamos la contundente aseveración de Peña Nieto, luego de la reaprehensión del capo, en febrero de 2014, de que “sería imperdonable” que se presentase una segunda fuga.

Parece claro que, con este gobierno, el país se estanca. Y cómo no va a ser así cuando que el principal responsable de orientar el rumbo, el presidente de la República, prefiere ausentarse y permanecer donde los problemas no le signifiquen una incomodidad en su agenda. Tal vez por esas ausencias no se ha percatado de la grave situación. Quizás sus negocios inmobiliarios y problemas personales le sean más importantes que atender los retos nacionales. Y puede ser que, como él, su gabinete también esté ocupado en cualquier otra cosa que le impida cumplir cabalmente con la responsabilidad.

Pero es ya inadmisible llamar “gobernante” o “autoridad” a quien diariamente hace todo lo que está a su alcance (y hasta lo que no) para convertirnos en el hazmerreír del mundo. Dudo que sea siquiera medianamente inteligente quien, desde el gobierno sugiere no hacer apología del fugado, pero no tiene empacho en ser principal promotor de La Leyenda del Chapo, con inverosímiles explicaciones y demostraciones sobre el qué, cuándo, dónde y cómo pasó lo que pasó. ¿Cómo respetar a quien vuelve show mediático el hasta hoy mayor de sus fracasos? Vamos, ¡hasta el Chapo-Tour fue instituido en el vulnerado penal!

Ya lo dijo por la televisión un payaso muy claridoso: “¿Qué tiene que pasar en este país para que alguien [que no cumple su trabajo] renuncie?” Difícil de responder desde el gobierno, pues parece que quienes hoy medran ahí están contagiados devalemadrismo. Pero allá ellos, porque a los demás nos queda clara su responsabilidad principal de la crítica situación nacional. Parafraseando al secretario Osorio, convendría advertirles que los mexicanos ya no toleramos un día más de impunidad; que todo funcionario público que participe en la debacle del país, debe ser castigado. Que junto con El Chapo se fugó algo más importante: la poca credibilidad que aún mantenía esta administración.

Es claro que hoy no dirige la nación gente preocupada por la seguridad y el bienestar general. Por el contrario, mal-gobierna un grupúsculo de cínicos, corruptos, prepotentes e ineficientes. Si el encubrimiento entre ellos es parte de su normalidad, toca a los mexicanos organizados hacer algo para cambiar el rumbo. Debemos ser enfáticos en que las soluciones no saldrán de oficina gubernamental alguna ni de los partidos políticos de siempre. NO. Saldrán solamente de la sociedad civil, de quienes mantienen la convicción de que un país mejor es posible.

www.ricardosantes.com

 

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